Select Page

[RESEÑA] Rapsodia Gourmet, de Muriel Barbery, nos hizo agua la boca

[RESEÑA] Rapsodia Gourmet, de Muriel Barbery, nos hizo agua la boca

La autora de “La elegancia del erizo” publicó hace 15 años esta joya “litero-culinaria”.

Sello Editorial: Seix Barral
Páginas: 192
Primera Edición: 2000

Esta edición: Agosto, 2014

Muriel Barbery es, sin dudas, conocida por su libro “La elegancia del erizo“, traducido a más de treinta idiomas y con más de un millón de ventas.

Sin embargo, tal como hice con Joël Dicker, leí su primer libro, antes del éxito, para ver cómo me sabían sus palabras. nunca mejor dicho, pues leer a Barbery es un deleite en más de un sentido.

Como excusa, Pierre Arthens, el crítico de gastronomía más célebre del mundo, está a punto de morir en el corazón de París. En sus últimas horas de vida busca desesperadamente un sabor único, el sabor que un día le hizo feliz. Junto a él, entonces, comenzamos un viaje retrospectivo por los entresijos de su memoria gustativa, nos sumergimos en los paraísos de su infancia y rememoramos todo tipo de delicias culinarias.

Esta es, básicamente la trama de Rapsodia Gourmet, donde junto a la voz del propio Arthens escuchamos la de aquellos que han vivido junto a él: familiares, vecinos, amantes, protegidos… e incluso su gato, uno de los pocos que le quiere y lamenta su muerte inminente.

Hasta aquí, tenemos un libro bien escrito, con un ritmo narrativo preciso y con una interacción de los personajes que refresca nuestros sentidos por su estructura y nos obliga a estar atentos, al menos, hasta acomodarse a la narración, por un lado de Arthens y, por otro, del resto de los personajes.

Sin embargo, la delicia del libro se esconde en sus preciosas descripciones gastronómicas. Barbery nos lleva, a través de sus palabras, a re-descubrir el sabor de elementos tan tradicionales como el pan o la mayonesa. O a saborear, literalmente, un par de sardinas asadas o un trago de whisky.

A través de la memoria del protagonista comprendemos, con exquisita precisión y metáforas, cómo sabe el helado o “lo crudo”. Y las sensaciones al leer son peligrosamente parecidas a lo que sentimos al ver un capítulo de Master Chef, cocinar a Jamie Oliver o ver luchar a Adam contra la comida en Man v/s Food.

Eso sí, de todas las descripciones que realiza la autora, sin duda de un muy buen paladar, me quedo con el sabor del tomate fresco, recién sacado del huerto, y su conjunción de texturas, sabores y sensaciones: “En ensalada, al horno, en un pisto, en mermelada, asados, rellenos, confitados, cherry, gordos y blandos, verdes y ácidos, acompañados de aceite de oliva, de sal gorda, con vino, azúcar, guindilla, triturados, pelados, en salsa, en compota, en espuma, en sorbete incluso[…] lo conocía desde siempre, desde el verano que alimenta la pequeña excrecencia enclenque con un sol cada vez más ardiente, desde la raja que abrían mis dientes para rociarme la lengua con un jugo pleno, tibio y rico, cuya generosidad esencial mitigan el frescor de las neveras, la afrenta de los vinagres y la falsa nobleza del aceite. Azúcar, agua, fruto, pulpa, ¿líquido o sólido? El tomate crudo, devorado en el huerto, recién cogido, es el cuerno de la abundancia de las sensaciones simples, una cascada que se dispersa en la boca y reúne en ella todos los placeres. La resistencia de la piel tersa, sólo un poco, lo justo nada más, la blandura de los tejidos, la suavidad de ese néctar, con sus pepitas, que resbala por la comisura de los labios y uno se limpia sin temor de mancharse los dedos, esa bolita carnosa que vierte en nosotros torrentes de naturaleza: eso es el tomate, toda una aventura”. Simplemente notable.

About The Author

EdoUnda

comunicador incógnito y disperso, con los pies aquí y allá, lector y conversador en @LibrosalAire

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nuestro Twitter

Nuestra FanPage

Escucha nuestras entrevistas en MixCloud