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La biblioteca itinerante que necesita tu ayuda

La biblioteca itinerante que necesita tu ayuda

Conversamos con Germán Alveal sobre la iniciativa que lleva libros a sectores vulnerables en la Provincia de Biobío.

En nuestro país, pese al trabajo que se ha venido desarrollando desde distintos sectores, no siempre existe la posibilidad de leer un libro. Son pocos los afortunados que pueden ir y comprar el libro que quieren leer. Son aún menos los bendecidos con la posibilidad de leer mucho sin tener que pagar por ello más que con una cuota de difusión.

En la mayoría de nuestras ciudades contamos con librerías, bibliotecas públicas o privadas, y distintos espacios donde compartir un buen libro. Existen iniciativas geniales, como Biblioteca Viva, de Fundación La Fuente, o la Fundación Había una Vez, o Libros Libres (que, después de varios años, está tomando forma legal) o personas que han revitalizado la labor de las Bibliotecas Municipales eliminando trabas innecesarias o renovando el catálogo para atraer a nuevos lectores.

De todos modos, siempre se puede hacer algo más, sobre todo considerando que aún quedan espacios que tienen muchas dificultades para acceder a un libro. Lugares donde comprar un libro es tan ridículo como tomar un taxi. Lugares en donde instalar una librería no sólo sería un mal negocio sino que sería una dura muestra de frivolidad consumista. Estoy seguro de que conoces lugares así y apostaría a que están más cerca de lo que, a veces, queremos asumir.

Ahí hay personas que, motivados por el placer que la lectura provoca en todos nosotros, realizan un esfuerzo titánico, destacable, imprescindible y replicable. Desde la comodidad de nuestro escritorio nos parecen gigantes de piedra y corazón de algodón, pues soportan la dureza de las críticas, los obstáculos del camino (literalmente) y el pesimismo arraigado de siempre con una sensibilidad que motiva, entusiasma y nos conmueve.

Germán Alveal es uno de ellos. Sin más ambición que llevar libros a postas rurales, ferias libres y espacios eriazos que, tradicionalmente, han sido usados para otros fines y por otras personas. Hasta el momento, la Biblioteca Itinerante Comunitaria Coyunche tiene una considerable cantidad de libros (todos usados y re-leídos), los que traslada en un carro de supermercado y reparte a la gente para que pueda leer e incluso se los lleve con la promesa de devolverlos.

Hay varias preguntas que quedan en nuestra retina después de conversar con él. ¿Cuántos libros han perdido? Ninguno. ¿Cuántos lectores han ganado? Probablemente más de los que ganado cada uno de nosotros. ¿Necesitan ayuda? Toda la que podamos entregar y de todas las formas posibles. La pregunta central es ¿qué haremos para ayudar?

Escucha nuestra entrevista con Germán Alveal y no te quedes fuera.

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EdoUnda

comunicador incógnito y disperso, con los pies aquí y allá, lector y conversador en @LibrosalAire

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