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[RESEÑA] El Diario de la Princesa

[RESEÑA] El Diario de la Princesa

Es un libro bastante emotivo, aunque quizás se necesita el incentivo de ser fan de Star Wars para comprarlo.

El Diario de la Princesa
Carrie Fisher
España, abril de 2017
Novela, Nova, 272 páginas
ISBN: 978-84-666-6173-7

 

Sinopsis

Cuando Carrie Fisher descubrió los diarios que había escrito durante el rodaje de La guerra de las galaxias, la primera película de la trilogía Star Wars, le asombró descubrir unos ingenuos poemas de amor y unas cándidas reflexiones que apenas reconocía. Hoy Carrie Fisher ha pasado a la historia como actriz e icono pop, pero en 1976 solo era una chica de diecinueve años perdidamente enamorada de su compañero en la pantalla, Harrison Ford.

Con extractos de sus cuadernos manuscritos, El diario de la princesa es el recuerdo íntimo y revelador de lo que sucedió dentro y fuera de uno de los sets de rodaje más famosos de todos los tiempos. Pero Fisher también reflexiona sobre la fama y el absurdo de una vida inventada por la realeza de Hollywood. La sinceridad de sus palabras convierte este libro en las conmovedoras memorias de la inolvidable princesa Leia Organa.

Opinión

Realmente es muy difícil reseñar un libro así, porque como dijo Angie en uno de nuestros programas, es complejo hacer un juicio sobre un texto biográfico sin sentir que estás juzgando al mismo tiempo la vida de esa persona.

Hay muchas cosas que decir de este libro como una memoria de Carrie Fisher y encontrarse con él después de su muerte no te deja indiferente. Hay una frase muy citada, hayas sido fan de Star Wars o no, te conmueve.

“Si alguien lee esto una vez que yo haya pasado al gran y malvado más allá, me sentiré póstumamente avergonzada, pasaré toda mi vida de ultratumba sonrojándome.”

El Diario de la Princesa es un relato sobre la vida de Carrie Fisher durante el rodaje de “Una nueva esperanza”, la primera película de la saga Star Wars e incluye una recopilación de sus diarios personales, poemas y otros textos escritos durante su filmación. El humor negro y la ironía que siempre caracterizaron a Carrie Fisher están presentes en todas sus páginas. Su estilo es más bien disperso, como si fuese escribiendo a medida que va pensando sin filtrar nada, un estilo que hace imposible perder el entusiasmo, porque Carrie Fisher a ojos de los más críticos pudo ser muchas cosas, pero jamás fue tediosa.

Sí debo decir que muchas veces sentí que varios de estos pasajes perdían naturalidad y creo que se debe a la traducción. No digo que sea una traducción mala ni mucho menos (debe ser difícil seguirle el paso a Carrie Fisher), pero sí me hubiese gustado que el español hubiese sido menos peninsular y más neutro para poder sentir que el hilo de las ideas y el humor de Carrie Fisher no se perdía.

Luego de leer sus memorias, queda más que claro el fuerte impacto que tuvo en ella la difícil relación de sus padres y como eso, de una u otra manera, la llevó a tener problemas en cómo enfrentaba sus relaciones interpersonales. Hay un pasaje del libro en donde ella relata ciertos encuentros con un hombre mayor, teniendo ella solo 15 años, que trabajaba en el espectáculo de su madre (ella cuenta que era homosexual). Dice que cuando su madre supo, lo único que le dijo fue:

“Si quieres acostarte con Albert, te observaré. Así podré darte instrucciones”

Sin embargo, analizar este aspecto de su vida no es el punto del libro, pues ella en ningún momento adopta una actitud de reproche hacia sus padres. Quizás el haber tenido ella misma una adultez complicada le ayudó a entender en su madurez a sus propios padres.

Es un libro bastante emotivo, aunque quizás se necesita el incentivo de ser fan de Star Wars para comprarlo, ciertamente no es requisito para sentirse conmovido. El punto central del libro es el Carrison, la relación secreta que mantuvo con Harrison Ford. La verdad es que el relato de dicho affair deja muy mal parado a Harrison Ford, pero este juicio no viene de parte de Carrie. Ella expone los hechos sin malicia (ella tenía 19 años, poca o nula experiencia con otros hombres, mientras que él era 14 años mayor, casado y con hijos), pero el lector es quien siente lo difícil que resultó ser para ella involucrarse en una relación así siendo aún tan joven cuando era ella quien “tenía todas las de perder”.

Con la perspectiva de la madurez, Carrie nos dice que la relación no fue algo serio, que era una aventura sin futuro de mutuo acuerdo, pero al leer las páginas extraídas de su diario personal incluidas en “El Diario de la Princesa”, nos podemos dar cuenta de que a los 19 años, Carrie Fisher su percepción era otra y el dolor que esta relación le trajo a esa edad.

Otro detalle que me provocó cierto escozor, fueron las páginas del diario original que se incluyen bajo el título “Notas de su periferia, a la mártir con mucha labia”. El libro en sí es tan personal que acompañarlo con fotografías de las páginas originales de su puño y letra hubiese sido la guinda de la torta. También sentí que eran demasiados textos los que se incluyeron, al punto de que ya a mitad del apartado se perdía un poco la intensidad inicial y la lectura resultaba algo tediosa. Para mi, hubiese tenido más impacto compartir solo algunas fotos del diario original y adjuntar sus respectivas traducciones. Creo que hubiera armonizado mejor con el resto de las fotografías del “detrás de las cámaras” del libro.

Es un relato muy íntimo, al punto de que a veces tenía la sensación de que no tenía derecho a estar leyendo algo tan privado. “El Diario de la Princesa” tiene en sus páginas toda la contradicción que nos nace cuando ya somos adultos y nos encontramos de sorpresa con nuestro yo más joven.

Carrie Fisher fue un personaje bastante peculiar. Además de ser nuestra princesa/general Leia Organa, también fue escritora y guionista. A lo largo del libro ella misma habla de su facilidad para hablar sin tapujos de su vida y es considerada por muchos una portavoz en la concientización de enfermedades mentales y el abuso de drogas que muchas veces va a asociado a estas enfermedades por falta de tratamiento, al hablar abiertamente de su lucha contra el trastorno bipolar que padecía y de su adicción a las drogas y a medicamentos de prescripción.

Su vida es otro botón de muestra de que no todo lo que brilla es oro. Ser elegida para interpretar a un personaje tan icónico como la princesa Leia cambió su vida, al punto de dejar de ser Carrie Fisher para ser inmortalizada como Leia Organa. Las alusiones a los estragos de significó ser tan conocida son relatados con un tono de cruel ironía y aunque muchas veces me hizo reír como loca no dejé de sentir el reproche que se escondía tras sus palabras. Hubo muchos episodios en los que la cara más conocida de Carrie Fisher (irónica, deslenguada) desaparecía y solo quedaba una chica de 19 años, perdida y sin guía en un mundo adulto de luces y cámaras al que en un comienzo no quería pertenecer, una niña que tenía que actuar su propia vida.

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