La autora danesa estuvo en Filsa presentando su libro, un relato que bordea de buena manera la tradicional novela nórdica.

Sello Editorial: Alfaguara
Páginas: 496
Primera Edición: 2015

Publicación en Chile: Octubre, 2015

Sin ninguna duda (Filsa mediante) la novela negra, la nórdica principalmente, está de moda en nuestro país. Durante la Feria, de hecho, los autores invitados respondieron más de una vez la pregunta del millón: ¿por qué en estos países se produce tanta novela negra? Una de las respuestas interesantes la entregó Johan Theorin: A raíz del éxito de Fernando González y Nicolás Massú muchos niños quisieron ser tenistas, o futbolistas (al ver a Alexis Sánchez o Arturo Vidal), lo mismo nos pasó a nosotros viendo el éxito de, por ejemplo, Stieg Larrson.

En medio del diálogo de los autores con la prensa y el público, conocimos las reglas que encuadran la tradicional novela negra, y Theorin nuevamente respondió brillantemente, como buen periodista. La única regla es que haya un asesinato al principio y se solucione al final, dijo.

Si nos atenemos a esta regla, Las alas del dinosaurio, de la encantadora doctora en Biología danesa Sissel-Jo Gazan, está claramente inscrita dentro del género. Sin embargo, hay otros aspectos que nos hacen mirar el libro de manera distinta, sin objetar la calidad del relato.

En Las alas del dinosaurio Anna (madre soltera) está furiosa: con su madre, con su vida, con su tesina y, sobre todo, con el profesor que se la dirige, que lleva un año intratable. Cuando aparece asesinado, todo apunta a una venganza, aunque no se sabe de quién. Søren, el policía que investiga el crimen, le pide que le ayude a desentrañar las extrañas circunstancias del caso y a desembrollar las intrigas de los círculos científicos, un mundo en el que todos están dispuestos a todo a cambio de prestigio y poder.

Hasta aquí todo bien y dentro de lo que uno espera. Un escenario científico-académico coherente y esperable teniendo ella misma estudios en Biología, un debate científico que uno ni imaginaba que existe y un grupo de protagonistas que, como siempre, o puede ser víctima de un asesinato o es sospechoso.

Sissel-Jo narra con buena calidad una historia cargada de dramas pasados en la vida de los personajes, sobre todo en los protagonistas, por lo que intuir quién es asesino o principal sospechoso es bastante difícil. Más cuando a mitad del libro ocurre un segundo asesinato. Se trata de un oscuro e indescifrable colega de Anna, con quien comparte escritorio, al parecer bisexual y conectado (lo sabremos al final) con un antiguo amigo de la protagonista a quien no ve hace años.

En el fondo, la novela narra la historia de dos personas inadaptadas; se reflexiona sobre el mundo apasionante y global del descubrimiento científico y sus batallas; se elabora una peculiar teoría sobre el conocimiento, la verdad, la mentira y el orgullo; y se nos desvela finalmente un doble enigma criminal en el que los malentendidos fatales acaban teniendo una gran relevancia.

Un libro en el que los dos protagonistas principales, la joven estudiosa y el comisario diferente, y los dos científicos antagónicos están perfilados con una gran potencia narrativa, donde sobresale particularmente la colérica y apasionada Ana, por sus conflictos y las decisiones que deberá tomar.

La autora danesa ha recibido varios premios bien merecidos, lo que valida su estilo y la posiciona como uno de los nombres interesantes dentro de un panorama nórdico (o negro más ampliamente) que llegó para quedarse.

Spóiler!
Tanto Anna como Søren tienen sus propios pasados oscuros, lejanos y cercanos y acaban enamorándose de manera poco argumentada, lo que puede ser un punto débil de la narración, ya que una potencial relación se perfila demasiado artificial.

Sin embargo, una de las cosas que cuesta comprender es que uno de los asesinos (hay uno para cada asesinato) apenas tenga relación con los personajes y la trama misma del libro. Esto, en todo caso, se cuenta dentro de la originalidad y apertura del género y el hecho de que se resuelva cada caso cumple la regla de oro entregada más arriba por Theorin: un asesinato que se resuelve.

A propósito, esta regla impediría que Contigo en la Distancia, de Carla Guelfenbein, pueda ser una novela negra.