El periodista Gay Talese relata, por fin, el polémico caso del voyerista y su motel en el estilo al que nos tiene acostumbrados.

El motel del voyeur
Gay Talese
Chile, marzo 2017
Novela, Alfaguara, 232 páginas
ISBN: 9789877383096

Sinopsis

«Querido señor Talese: Durante mucho tiempo he querido contar esta historia, pero no tengo talento suficiente, y me da miedo que me descubran.»

A principios de 1980, Gay Talese recibió una carta de un hombre de Colorado que lo hacía partícipe de un secreto sorprendente: había comprado un motel para dar rienda suelta a sus deseos de voyeur. En los conductos de ventilación instaló una “plataforma de observación” a través de la cual espiaba a sus clientes. Talese viajó entonces a Colorado, donde conoció a Gerald Foos y pudo comprobar con sus propios ojos la veracidad de la historia. Además, tuvo acceso a sus diarios: un registro de las costumbres sociales y sexuales de su país. Pero Foos había sido también testigo de un asesinato, y no lo había delatado. Tenía, pues, muchos motivos para permanecer en el anonimato, y Talese pensó que esta historia nunca vería la luz. Hoy, Foos está listo para hacerla pública y Talese puede darla a conocer.

Tras una sonora polémica en Estados Unidos, esta es la edición definitiva, revisada por el autor, de El motel del voyeur, una extraordinaria obra de periodismo narrativo.

Opinión

Partamos por el contexto y la polémica que han rodeado al libro desde que se anunció su publicación. Gay Talese es uno de los nombres más reconocidos -tal vez el que más- en el ámbito del Nuevo Periodismo, aquel que muestra las investigaciones periodísticas como una novela de ficción y con el autor de totalmente involucrado en la misma investigación.

Por lo mismo, los libros anteriores de Talese ya habían llamado la atención con temas e investigaciones, por ejemplo, sobre el sexo, como La mujer de tu prójimo, publicado en 1981. De hecho, tras publicar este libro el periodista recibió una carta irresistible, tan irresistible que terminó publicando el libro que reseñamos aquí, El motel del voyeur. La polémica comenzó incluso antes de que el libro llegara a librerías en Estados Unidos.

En primer lugar asistimos a un conflicto moral pues el dueño del motel se dedicaba, como ya intuimos, a espiar a las parejas que llegaban a alojarse en su establecimiento solo para satisfacer su apetito voyeurista. Observación que, al menos una noche, también realizó Gay Talese. El punto conflictivo está en que, en tanto espía, el dueño del motel nunca intervino en lo que estaba sucediendo bajo sus ojos: tráfico de drogas, algunas violaciones e, incluso, un asesinato.

En segundo lugar tenemos un conflicto ético. Ya sabemos que una de las claves del nuevo periodismo es igual a una del periodismo tradicional: la fiabilidad de la fuente. El escándalo llegó justo en medio de la promoción del libro en Estados Unidos. Una investigación de The Washington Post ponía en cuestión el libro: Gerard Foos (el dueño del motel) no pudo haber observado todo lo que dice que había observado porque su motel no fue suyo todo el tiempo que decía que lo había sido, aseguraban. Y, aunque Talese señalaba una y otra vez que era un narrador poco fiable, las cosas se podían comprobar en ocasiones y demostrar que no eran reales. El asesinato que había presenciado era imposible de encontrar en los archivos policiales, por ejemplo. Que Foos había sido un voyeur, sin embargo, también era confirmable. Había otras fuentes y, además, el propio Talese había estado en su ático-espía.

Tras ello empezó una escalada de contenidos en los medios y de análisis y contranálisis, en los que Talese aparece como una especie de voz de fondo. Al Post le dijo que el libro se desmoronaba así, pero un día después ya lo estaba defendiendo. En la entrevista que le hicieron en Vulture, se puede ver que está un poco harto de los medios y de los esfuerzos de relaciones públicas de la editorial que había publicado el libro.

Finalmente, la edición que se publicó en España y en Latinoamérica recientemente incluye una nota del autor aclarando, en parte, todo este enredo. Más o menos, Talese escribe que si bien el narrador es poco fiable -lo que ya dice en varias ocasiones en el relato- gran parte de la historia sí lo es y que, para escribir, se basa en los diarios de Foos y en su propia incursión sobre las habitaciones del motel.

Tras todo esto, y más siendo periodista, era imposible no leer el libro en cuestión. Lamentablemente el contexto, me parece, supera al libro en sí. El autor se muestra del todo desconfiado al momento de contarnos la historia, casi despreciando a Foos y sus hábitos, manteniendo una distancia que, en lugar de acercarnos al relato, nos aleja del centro de la acción. Aquí entra una de las principales discusiones del nuevo periodismo en relación a cuál es el punto de análisis de la obra, el periodismo o la literatura.

Como un ejemplo de periodismo, quizás lo que más podemos aprender es a verificar (una vez más) la fuente. Y desde la literatura… creo que falta esa conexión emocional y profunda entre el autor y la historia. En fin, los motivos de Foos para observar a sus clientes carecen de importancia pues sus impulsos voyeuristas y sus ambiciones científicas no tienen ningún peso, menos a 30 años de las observaciones.