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[RESEÑA] El monarca de las sombras

[RESEÑA] El monarca de las sombras

Javier Cercas nos presenta el que para muchos es su mejor libro, detallando su historia familiar y mostrándonos su más desnuda intimidad.

El monarca de las sombras
Javier Cercas
Chile, marzo 2017
Novela, Literatura Random House, 288 páginas
ISBN: 9789569766343

Sinopsis

Esta es la novela que Javier Cercas se había estado preparando para escribir desde que quiso ser novelista.

O desde antes.

El monarca de las sombras narra la búsqueda del rastro perdido de un muchacho casi anónimo que peleó por una causa injusta y murió en el lado equivocado de la historia. Se llamaba Manuel Mena y en 1936, al estallar la guerra civil, se incorporó al ejército de Franco; dos años después murió combatiendo en la batalla del Ebro, y durante décadas se convirtió en el héroe oficial de su familia. Era tío abuelo de Javier Cercas, quien siempre se negó a indagar en su historia, hasta que se sintió obligado a hacerlo.

El resultado de esa indagación es una novela absorbente, pletórica de acción, de humor y de emoción, que nos enfrenta a algunos de los temas esenciales de la narrativa de Cercas: la naturaleza radiante, poliédrica y misteriosa del heroísmo, la terca pervivencia de los muertos y la dificultad de hacerse cargo del pasado más incómodo.

Opinión

Con el último libro de Javier Cercas me pasan varias cosas por la mente. Esta suerte de ciclo sobre la Guerra Civil Española, abierto con Soldados de Salamina y cerrado con El monarca de las Sombras, genera líneas de pensamiento hacia varias direcciones.

En primer lugar, y sin ninguna duda, debe ser distinta la lectura, las sensaciones y los juicios en España que en Chile. Lógico, la Guerra Civil fue allá y el autor está totalmente implicado en ella a través de sus antepasados, al punto de que su tío abuelo (el héroe familiar por décadas) fue herido en la Batalla del Ebro y falleció poco después producto de estas heridas. La mala noticia para Cercas es que Manuel Mena, que así se llamaba su tío abuelo, luchó en el bando equivocado. En el que hoy sabemos que era el bando equivocado. Y este es uno de los puntos clave del relato, de la historia familiar del escritor y, claro, del propio Cercas.

De inmediato uno piensa en cómo contaría la historia si tuviera un familiar que haya luchado alguna vez en el bando equivocado, creyendo hacer las cosas bien en Chile. Pensar en los soldados que participaron en el Golpe Militar y en la propia Dictadura creyendo (por qué no?) que hacían lo que hacían por un bien mayor, no digo siempre, ni en los extremos y torturas, pero que, tal vez, y por un minuto fugaz, creyeron hacer bien las cosas. Digo, ¿sería justo condenar a todos los soldados que participaron del golpe militar? Tal vez sea pronto para hablar de ello, mal que mal de la Guerra Civil Española hasta hoy han pasado más de 70 años.

Nona Fernández y su Dimensión Desconocida se acerca de alguna manera a esto, no a justificar ninguna acción sino a acercarnos al horror desde un punto de vista común y corriente, del de alguien que vuelve a casa todos los días a comer con su familia y que, de pronto, no soporta lo que hace y vive diariamente dentro del Ejército. No tanto jutificar, menos perdonar, sino comprender o al menos conocer sin juicios obvios cuando lo más fácil es hacerlo.

En segundo lugar, cada tantas páginas volvía a pensar en cómo se las arregla Javier Cercas para escribir un libro casi sin conocer nada del protagonista. Y este es otro de los puntos clave del libro, pues el escritor (como ya lo conocemos) nos involucra no solo en la historia de su familia sino que, además, en su historia personal y, sobre todo, en su historia mientras escribe el libro que estamos leyendo. A través de dos voces, ambas del propio Cercas, una armando una narración sobre la vida de Manuel Mena y su experiencia en la Guerra y otra contando cómo se va armando el libro, desde las entrevistas hasta las visitas a lugares históricos, vamos de ida y de vuelta a la España de la Guerra Civil y a la actual, acompañando a Javier Cercas en todo momento.

Una de las frases que se repite regularmente en el libro, en las secciones en que habla el Cercas historiador, es aquella que evita fantasear cuando se acaban los datos. “Si fuera literato -dice Cercas- podría escribir cómo creo que se sintió Manuel Mena, si sufrió, si tuvo nostalgia de su familia, de su tierra… pero no lo soy, y por lo tanto no lo sabemos”. Y, efectivamente, nos quedamos sin conocer esa parte humana, el alma quizás, de Manuel Mena.

En tercer lugar, es muy interesante la relación que hace Cercas entre el Aquiles de la Iliada y el joven soldado (durante casi todo el libro), hablando del kalos thanatos, aquella idea griega que defiende la muerte heroica y la ubica como la mejor de las muertes, es decir, es mejor (o más sublime o hermoso) morir de manera heroica (y joven, claro), luchando por un ideal, como Aquiles, que envejecer de manera mediocre y sin gloria, como Ulises, en la Odisea. Sin embargo, hacia el final del libro encontramos (el autor encuentra) una frase de Aquiles que se cuela como una revelación en la Odisea y que trastoca la figura de aquel héroe y, también, la de Manuel Mena al punto de dar título al libro:

No pretendas, Ulises preclaro, buscarme consuelos

de la muerte, que yo más querría ser siervo en el campo

de cualquier labrador sin caudal y de corta despensa

que reinar sobre todos estos muertos que allá fenecieron

Cercas nos cuenta que releyó una y otra vez esta frase queriendo creer que, tal como Aquiles, su tío abuelo, al menos a poco de su muerte y ya hastiado de la guerra, hubiese preferido vivir entre los vivos que reinar sobre los muertos, o sobre su familia, finalmente.

En último lugar, el último pasaje del libro es bellísimo. El Javier Cercas académico, formal, investigador e incapaz de fantasear aunque sea un momento en varios pasajes del relato ahora se deja llevar hacia lo que el libro, él mismo y también el lector, quieren y necesitan. Es este final del libro el que aporta la calidad que se venía anunciado desde la tapa y desde los otros libros del autor. El que para algunos puede ser el mejor libro de Javier Cercas no lo es hasta que se funden estas dos voces en una sola, íntima, preciosa y libre de prejuicios, junto a su madre y, sobre todo, junto a todos sus antepasados.

Javier Cercas revienta la frialdad del historiador y periodista que lleva dentro entregándonos una metáfora tan honda como necesaria:

“…con un estremecimiento de vértigo pensé que nadie se muere, pensé que estamos hechos de materia y que la materia no se destruye ni se crea, sólo se transforma, y que no desaparecemos, nos transformamos en nuestros descendientes como nuestros antepasados se transforman en nosotros, pensé que nuestros antepasados viven en nosotros como nosotros viviremos en nuestros descendientes, no es que vivan metafóricamente en nuestra volátil memoria, pensé, viven físicamente en nuestra carne y nuestra sangre y nuestros huesos, heredamos sus moléculas y con sus moléculas heredamos cuanto fueron, nos guste o no, lo aborrezcamos o no, lo asumamos o no, nos hagamos cargo o no de ello, somo nuestros antepasados como seremos nuestros descendientes, pensé, y en ese momento me abrumó una certeza que no había sentido nunca…”

Y con esto nos quedamos, con la idea de que estamos unidos, querámoslo o no, con nuestros antepasados y descendientes. Para bien y para mal.

About The Author

EdoUnda

Periodista titulado en la Universidad de Concepción | Lector por sobre todas los oficios

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