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[RESEÑA] La caída de la República

[RESEÑA] La caída de la República

En España abundan novelas y escritores de novela histórica. Como es bien sabido, la cantidad no hace, necesariamente, que todos los libros sean de buena calidad.

La caída de la República
José Barroso
Mayo de 2017
Editorial Sar Alejandría, 395 páginas
ISBN: 9788494716119

SINOPSIS

José Barroso nos cuenta, en esta novela, la historia del ascenso al poder del joven Octavio, junto con su esposa Livia, Mecenas y Agripa. Juntos llegaron a dominar el mundo ejerciendo el poder de forma despiadada sobre el senado y sobre todo el Mediterráneo.

El relato de cómo Livia, consiguió dominar el imperio desde las sombras y poner y quitar herederos a su antojo. Los entresijos ocultos del poder en Roma, la gloria y las miserias que llevaron al fin de la República y al nacimiento del Imperio Romano.

Opinión

Antes de decir que este libro no es de los mejores que he leído, quisiera aclarar algunas cosas.

En cada libro que comenzamos a leer realizamos una suerte de apuesta. Pese a las recomendaciones, reseñas y el marketing, no sabremos qué tal es el libro en cuestión hasta que comencemos a leerlo. Sin dudas, el riesgo puede aumentar o disminuir de acuerdo a la información que tengamos sobre el autor, la temática, la editorial y algunas obras previas. Para muchos, un libro de un escritor desconocido, de una pequeña editorial independiente además, puede implicar un riesgo tan alto que es mejor pasar de largo… pues bien, Número Cero, de Umberto Eco y Cinco Esquinas, de Vargas Llosa, me parecen totalmente irrelevantes y eso que el riesgo era bajo. Por el contrario, Tony Ninguno, de Andrés Montero, es uno de libros que más recomiendo de los que he leído en los últimos años, pese a que el riesgo era bastante alto. Con esto quiero decir que la buena literatura se encuentra en los más diversos escritores y casas editoriales. ¿Era alto el riesgo al leer este libro en particular, considerando el desconocimiento del escritor, la editorial, y el abuso del género y el periodo histórico en particular? Claro que sí.

Hace años que leo Novela Histórica, es uno de los géneros que más me motiva leer y agradezco enormemente que en Chile se publiquen libros vinculados a este género en la actualidad. Por cercanías con el idioma, y por la colaboración con algunas editoriales, tengo la impresión de que en España es donde se produce la mayor cantidad de libros de este género. Sabemos, sin embargo, que cantidad no implica calidad, pues he leído mucho libro carente de imaginación, algunos que intentan mantener unas estructuras demasiado rígidas en lugar de adecuarse o adaptarse a estilos más modernos y, claro, algún que otro ejemplar rescatable. Algo similar ocurre con la novela negra en los países nórdicos: se produce mucha, pero no toda es buena.

Hace algunos años, en una entrevista que tuvimos con Julia Navarro a propósito de su libro Dispara, yo ya estoy muerto, ella fue enfática en señalar que su libro no era una Novela Histórica, sino una Novela de Personajes, sea lo que sea que eso haya significado en aquel momento para mí. Pues bien, tras algunos meses y varios libros más, creo haber comprendido la diferencia a la que aludía la escritora española. Básicamente, en el modelo tradicional de Novela Histórica, el desarrollo de los personajes es menos relevante que el contexto histórico, y la narración pone el énfasis en la Historia más que en las historias. En cambio, en lo que Julia Navarro plantea como Novela de Personajes (a nadie más escuchado hablar de esta etiqueta) lo relevante son, precisamente, las historias de las personas y su desarrollo dentro de la Historia. Uno puede compartir o no esta categorización, pero al leer a Ken Follett, Adiós al Séptimo de Línea, el Dios de la Guerra o el mismo Dispara, yo ya estoy muerto, uno observa que los personajes (y su tratamiento) son tan importantes como el contexto histórico. Vale decir que, para mí, ese es el mejor tipo de Novela Histórica.

Por último, no logro concebir que un libro bien escrito tenga faltas de ortografía. Si bien entiendo que aquí puede haber responsabilidades compartidas entre el autor y el editor, es difícil creer que el manuscrito estuvo bien redactado y revisado y que luego en la editorial se agregaron estas faltas. Volviendo al asunto de los riesgos, es inevitable considerar la edición y la revisión ortográfica como un factor de riesgo cuando se trata de una editorial menos conocida.

Considerando todo esto, se me hace muy complejo hablar bien de este libro y, menos, recomendarlo. El Imperio Romano, o Roma en general, es una fuente inagotable de historias y es muy fácil usar el contexto casi como un cliché (hay uno en particular en el libro -la tensa calma- que se repite varias veces). Sin dudas, seguiremos viendo muchos libros en el futuro ambientados en esta época de tiempo. Si serán buenos o malos libros, lo veremos en cada caso pues, como ya dije, siempre hay un riesgo implícito al abrir cada libro.

En este caso particular, el contexto histórico es uno bien conocido: el periodo inmediatamente posterior a la muerte de Julio César y el gobierno de Octavio. Ahora bien, la narración no termina de seducirme en la ficción ni encantarme con la historia, que es lo que uno podría creer que es el objetivo de la novela histórica, o al menos, eso es lo que yo espero. Salvo algunos breves pasajes en donde el autor se atreve a levantar la mirada de los textos de apoyo, en general los personajes se ven forzados a ocupar su papel en la Historia y se echa en falta un mayor desarrollo de los mismos para que la narración fluya hacia los hechos históricos que ya conocemos.

En fin, entre un mar de libros muy similares en España, es lamentable decir que La caída de la República no tiene los puntos necesarios para sobresalir o destacar, más bien al contrario. Tal como me sucedió con El castillo, de Luis Zueco, hay libros que son tolerables porque la Historia es tolerable y no porque la narración sea un aporte a la literatura.

About The Author

EdoUnda

Periodista titulado en la Universidad de Concepción | Lector por sobre todas los oficios

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