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La Pollera publica la primera novela utópica chilena

La Pollera publica la primera novela utópica chilena

Se trata del último rescate de la editorial, Thimor, publicada en 1932.

Un extraño acontecimiento despierta a los porteños: un velero dado por desaparecido hace seis décadas zarpa misteriosamente en las aguas de Valparaíso. Se trata del Burlador, convertido a estas alturas en un barco fantasmal, casi como una chatarra, sin ningún tripulante a bordo. En su interior solo se encuentra la bitácora de viaje del capitán del barco antes de abandonar la travesía dando luces de la existencia de la Gran Ínsula Thimor, “desconocida de vuestro mundo, último vestigio del perdido continente de Lemuria, a 23 días de la cuarta Luna, del año 5342 de la civilización Lemuriana”. Thimor sería el único vestigio del mito de la Atlántida. Y, obviamente, causaría revuelo en todo el mundo.

Así parte la novela que se llama justamente Thimor, del escritor y periodista, y miembro del colectivo La Mandrágora, Manuel Astica Fuentes (Linares, 1906 – Valparaíso, 1996), el último rescate literario de La Pollera Ediciones. Un libro prácticamente desconocido, pero considerado por los críticos como la primera novela utópica chilena.

Un texto de ciencia ficción ágil y entretenido con ribetes ideológicos que dan cuenta de los propios intereses del autor: Lemuria es una civilización avanzada, ideal y justa. No existe la propiedad privada ni los desequilibrios sociales ni los odios de clases. Una civilización gobernada por una mujer llamada Aína de la que se enamorará el capitán.

Ideales compartidos por el propio autor. Manuel Astica Fuentes fue dirigente sindical y cercano a Clotario Blest. También tuvo cercanía con el comunismo, aunque nunca dejó de lado sus creencias cristianas. Cuando escribió Thimor tenía 25 años y había terminado sus estudios en contabilidad. Había recién entrado a la marina como cabo despensero del acorazado Almirante Latorre a principios de 1931. Pero algo no le salió bien: Lo acusaron de ser el cabecilla de la sublevación de la marina, ocurrida en Coquimbo, en septiembre de ese mismo año, al ser parte del Estado Mayor de las Tripulaciones de la Escuadra y los Apostaderos. El consejo de guerra lo consideró un anarquista y cayó preso en la Penitenciaría de Santiago condenado a muerte en primera instancia. Una pena que luego sería sustituida por presidio perpetuo. Estando recluido escribió la novela Thimor. La suerte estuvo de lado de Manuel Astica Fuentes: fue indultado en el breve gobierno socialista de Marmaduke Grove y quedó en libertad en 1932. Nunca más volvería a prisión.

Pasaría sus días en Valparaíso organizando encuentro culturales y literarios. Colaboró en El Día de Talca, La Unión y El Mercurio de Valparaíso. Fue también jefe de crónica del diario Frente Popular. Fue galardonado por el Premio Municipal de Literatura de Valparaíso en 1992 y el de Viña del Mar en 1994.

El libro está disponible en librerías y en lapollera.cl.

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EdoUnda

comunicador incógnito y disperso, con los pies aquí y allá, lector y conversador en @LibrosalAire

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